A veces, el silencio no se encuentra, se construye. En esta obra, es la propia maestra quien necesita escapar por un instante del bullicio ensordecedor del aula. La vemos asomarse sobre un muro, buscando el refugio de ese espacio negro y vacío donde el ruido finalmente se apaga. Para lograrlo, utiliza unos peldaños que no son solo madera o pintura, sino su propia estructura interna; la escalera necesaria para alcanzar ese descubrimiento personal de tranquilidad frente al caos. Es el retrato de un retiro mental, un breve paréntesis de paz en mitad de la enseñanza, donde la mirada se pierde en lo que hay más allá del muro.
Pertenece a la serie «LA MAESTRA», un tributo a quienes sostienen el mundo con su conocimiento, pero que también reclaman su derecho al ensueño y al silencio





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