Esta obra nace de una anécdota personal: una equivocación involuntaria al combinar medicamentos durante un periodo de enfermedad que derivó en una experiencia de bienestar absoluto y ligereza física. La pieza explora el concepto de las «benditas equivocaciones», aquellos eventos no buscados que, a pesar del riesgo latente, nos regalan momentos de paz y regresión a la infancia.
En la composición, el fondo integra elementos de la realidad inmediata de aquel momento: códigos de barras extraídos de recetas médicas reales. El ratoncito, símbolo de la inocencia y la curiosidad, aparece en la parte inferior entregado a un sueño profundo y placentero, evocando esa sensación de dormir sin preocupaciones, como cuando éramos niños. Por otro lado, el pájaro con gesto socarrón encarna el evento inesperado: la mezcla accidental. Representa ese suceso que aparece sin avisar y que, aunque podría haber tenido un desenlace negativo, en esta ocasión se manifiesta como una tregua placentera.
La obra reflexiona sobre cómo lo inesperado puede rescatarnos momentáneamente de la rutina o el malestar, recordándonos que la belleza a veces reside en lo que no planeamos.
Simbolismo aplicado en esta obra
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Ratoncito: La inocencia del sueño y el placer de descansar sin cargas.
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Pájaro: El evento inesperado (la equivocación con la medicina) que altera la realidad.
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Códigos de barras: El anclaje con la realidad técnica y médica del momento vivido.





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