A veces necesito sacar todo fuera para encontrar esa única cosa que quiero decir. Mi proceso creativo suele ser así: un caos de botes, manchas y ruido donde me siento extrañamente arropada. Dicen que del desorden nace el orden, y en mi caso, solo cuando todo está ‘embarullado’ a mi alrededor, logro que lo que pinto aparezca limpio, sencillo y honesto. Lo que veis al final es solo la punta del iceberg de todo ese movimiento interior.
En esta obra de gran formato, Piluca Larrata se muestra en pleno ejercicio de su labor creativa. La pieza es una reflexión sobre la naturaleza del proceso artístico: la capacidad de generar un resultado limpio, sencillo y meditado a partir de un entorno de caos aparente.
El escenario, saturado de botes de pintura, manchas y grafitis, representa ese «ruido» o desorden que, lejos de ser un obstáculo, actúa como un refugio o un motor para la artista. La obra sugiere que, en ocasiones, es necesario exteriorizar una gran cantidad de elementos y energía para terminar destilando una idea pequeña y pura. Es la materialización del orden naciendo del caos; un proceso donde el esfuerzo y el barullo del taller no siempre son visibles en la pulcritud de la obra terminada, pero son esenciales para su existencia.
Simbolismo y Composición
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El Entorno Saturado: Representa el ruido creativo y la necesidad de expansión antes de la síntesis.
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La Obra en la pared: Un espacio de calma y simplicidad cromática (el tono malva y la flor azul) que contrasta con el suelo y la pared salpicados.
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Piluca: Enérgica y decidida, con el pincel en mano, demostrando que ella es quien gobierna ese caos, aunque el pincel tenga cuatro pelos.
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Grafitis de fondo: Elementos de mi universo personal (el gato, el ovni) que asoman como pensamientos recurrentes en las paredes del estudio.





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