Se ama lo que se aprende. Piluca nunca cuidó a su robot esperando que algún día él le devolviera el gesto; lo hizo sencillamente porque así es como ella habita el mundo. Pero el amor, cuando es tan puro, acaba por empapar todo lo que toca. Hoy, él solo replica lo que conoció desde que era una pequeña pieza en una maceta: ofrecer su presencia de forma desinteresada. No es protección, es que él también ha aprendido a amar. ‘A tu vera’ es ese silencio donde dos seres se acompañan por el puro placer de quererse.
Esta obra culmina la transición iniciada en la serie de los robots. Tras el crecimiento y el primer paso, encontramos una escena de descanso y reciprocidad absoluta. «A tu vera» captura el momento en que el robot, habiendo crecido en ese entorno de amor y entrega, replica de forma natural el único lenguaje que conoce: amar sin condiciones. El robot no vela el sueño de Piluca porque sea su función, sino porque ha aprendido que el amor se ofrece de esa manera, de forma libre y gratuita. Es el reflejo exacto del cuidado que él recibió en su maceta. Aquí, el descanso de Piluca no es una búsqueda de seguridad, sino la paz de quien ha enseñado a otro ser a sentir, logrando una reciprocidad orgánica donde ambos ofrecen lo mismo: su presencia y su cariño, simplemente por el hecho de estar.
Simbolismo y Detalle
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El Robot Guardián: Sus ojos y su postura denotan una vigilancia tierna; ya no es solo una máquina, es compañía.
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La Maceta Rota: Representa el «caparazón» superado; el crecimiento que ha permitido que el robot se convierta en el pilar donde Piluca se apoya.
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El Sueño de Piluca: Símbolo de vulnerabilidad entregada y paz alcanzada tras el esfuerzo de la crianza.
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Formato Intimista: El tamaño de 20 x 20 cm sigue manteniendo la esencia de «pequeña joya» o reliquia personal de esta serie.





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